Fiesta de la familia congrega en la unidad

Atendiendo el llamado diocesano para este 2017, de celebrar la familia a nivel parroquial en el contexto del mes de agosto, la Parroquia de Lourdes en Pérez Zeledón quiso también unirse en esta manifestación de fe y valores. “Este año, ha sido un año de retos pero también de gran esperanza, pues desde la cruz es que miramos la luz de la resurrección, y por eso hemos lanzado desde enero una fuerte invitación a conformar la Pastoral Familiar en nuestra parroquia, somos un territorio prácticamente urbano en su totalidad, con una densa población y carecíamos de una Pastoral Familiar, urge esta acción de la Iglesia y por dicha algunos hermanos han respondido, han escuchado el llamado de Dios y están dando sus pasos, aunque aún requerimos de más que se unan a esta experiencia”, aseguró el Padre Elí Quirós párroco de la zona.

Fue así, como la Pastoral Familiar emprendió el primer gran reto, y luego de medio año de proceso se animaron a coordinar una experiencia parroquial que hoy ven realizada satisfactoriamente; por eso, el mes de agosto fue el tiempo propicio para reflexionar algunos temas entorno a la familia, con encuentros en las once comunidades que integran esta parroquia, donde los agentes de evangelización junto a sus familias fueron entrando en este espíritu de gratitud a Dios por el don preciado de la familia y la toma de conciencia de la enorme responsabilidad que descansa en cada uno.

La mañana de este domingo 27 de agosto, fue el escenario para vivir la tan esperada gran fiesta familiar, y al ser las 8:00 am se dio inicio con la Santa Eucaristía que presidió el Padre Elí Quirós y que contó con la presencia del Padre Alexis Madrigal y el Padre Joaquín Solís quienes colaboran en la atención pastoral, además del Padre Oscar Navarro Vicario Episcopal de Familia, y de gran número de fieles laicos que terminaron por colmar las instalaciones del templo del barrio Los Ángeles y las estructuras aledañas.

El Padre Oscar Navarro, durante la homilía respondió a una pregunta: “¿Qué le corresponde a los cristianos?, ¿qué le corresponde a la iglesia hacer y no solamente decir acerca de la familia? El Papa Francisco nos pide que cuidemos la familia, la defendamos porque ahí se juega nuestro futuro… Los niños, decía el Santo Padre, son el futuro, son la fuerza que nos lleva adelante, en los que ponemos la esperanza; los abuelos son la memoria de la familia, los que nos dieron la fe. Cuidar a los abuelos y a los niños es la muestra de amor más promisoria de la familia porque promete el futuro. Un pueblo que no sabe cuidar a los niños y que no sabe cuidar a los abuelos es un pueblo sin futuro, porque no tiene la fuerza ni la memoria que los lleve adelante…”.

“La familia es bella pero cuesta y esto ustedes mejor que nosotros lo saben… Yo he venido diciendo que es necesarísimo recuperar los espacios de oración en familia, hoy hay muchas cosas que nos integran como familia, que tienen su valor, pero no el gran valor que tiene retomar nuevamente aquellos espacios para que los pequeños vean a los papás rezar, para que ustedes padres de familia les transmitan a vivo testimonio a sus hijos el ejemplo, la fe, los enseñen a valorar y a respetar lo sagrado. Que los niños vean que es importante, serio, responsable y bueno la participación en la Eucaristía. Que sus hijos vean a ustedes progenitores arrodillados con sus ojitos cerrados ante Jesús Sacramentado orando, dando gracias, pidiendo la fuerza porque sin él ustedes y yo sabemos que no alcanzamos absolutamente nada”, indicó el Vicario Episcopal de Familia en su reflexión.

“Yo sé que hay muchas familias que sufren el desgarrador dolor que genera un hijo metido en el alcoholismo, en las drogas, en la prostitución, en el narcotráfico y en tantas otras realidades que, hoy por hoy, no dejan de ser situaciones que desangran esta célula de la sociedad que llamamos familia. Y solamente volviendo la mirada a Nuestro Señor Jesucristo para comprender su amor, su generosidad, es que podremos sacar adelante este montón de realidades que hoy se nos vienen presentando y que golpean de manera fuerte la vida familiar. Pero no tengan miedo hermanos, ustedes han emprendido como parroquia una labor extraordinaria logrando caminar y dar pasos sólidos y agigantados para consolidar, integrar, animar y organizar esta pastoral en favor de la familia que requiere esfuerzo, que requiere renuncias, que requiere muchas reuniones, muchos encuentros… porque esto que hoy ustedes y yo estamos viviendo, no es la finalización de un proceso sino el banderazo de salida para hacer todo lo que sigue”, precisó el sacerdote Navarro.

Durante la celebración, el Padre Elí Quirós agradeció a todos, recordando que esta experiencia es ser Iglesia, “agradezco al Consejo de Evangelización de Los Ángeles por su generosidad y entrega, a la Pastoral Familiar que al dar sus primeros pasos se fortalece para la gran tarea que aún nos falta, a los Guerreros en Cristo y a los jóvenes de Sal y Luz por su cooperación, a los sacerdotes que me acompañan porque siempre concelebrar con otros hermanos sacerdotes, que son mi familia desde que me ordené, es un testimonio de unidad para el pueblo, y a todos ustedes hermanos por responder a la invitación de Dios”, dijo.

El trabajo de la mañana continuó con un tema desarrollado por miembros de la Pastoral Familiar que estuvo dirigido a los adultos, mientras que los jóvenes de Sal y Luz meditaban, danzaban y compartían alegremente con otros jóvenes que asistieron a esta manifestación de fe, al tiempo que el Ministerio Guerreros en Cristo hacía de las suyas con los más pequeñitos de la casa entre oración, mensaje, juegos y confites.

Ofrecido el Sacramento de la Reconciliación durante gran parte de la jornada matutina, los presentes estaban ya dispuestos para orar, y la actividad cerró con gran acierto al poder contar con una Hora Santa, donde el mismo Jesús Sacramentado pasó entre los presentes, quienes pudieron agradecer, pedir y alabar su nombre santo.

Así, la jornada logró su objetivo, hizo crecer en la unidad parroquial y sin duda alguna la gracia de Dios actuó en todos; por eso, como en familia, se terminó con el compartir de los alimentos, ya que entorno a la mesa también Dios nos quiere unidos para agradecer y celebrar, y pasado el medio día, todos disfrutamos del delicioso almuerzo que tuvo por ingrediente principal, el amor.

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