Jóvenes celebran Días en las Diócesis

Los llamados “Días en las Diócesis” llegaron al sur de nuestro país para inundar de alegría, color, esperanza y fe a toda la población, distintas delegaciones fueron arribando a nuestra Diócesis de San Isidro para compartir unos días entre los hogares de las muy diversas parroquias.

Ni el imponente Cerro de la Muerte para los peregrinos ubicados en la Zona de los Santos, ni la tranquilidad campesina que ofrecen las comunidades de Pejibaye, San Pedro, Platanares o San Ramón fueron obstáculo para congregar a casi quinientos jóvenes venidos de Bolivia, México, Argentina, Alemania o Paraguay junto al obispo en el Día Diocesano de la Juventud.

Extranjeros y nacionales vivieron con gran gozo esta mañana y tarde una experiencia de fe, el fuerte y picante sol puso la cereza de un pastel que primero tuvo por manjar exquisito una Eucaristía presidida por Mons. Montero, quien con soltura bilingüe predicó al mismo tiempo en español e inglés.

“Es especial que Costa Rica haya sido escogida como lugar para los Días en las Diócesis, es una situación única que vengan de tan diferentes países a convivir en nuestras casas, a entrar en contacto con nosotros”, acotó el prelado al inicio de la homilía en aquel acto litúrgico celebrado a las afueras de Catedral.

“Las lecturas nos van diciendo algo sobre los jóvenes y su misión, el Señor escoje a personas concretas de la manera más increíble, como a Saúl que de tierras lejanas lo llama para que sea rey de Israel… tenía buena presencia y pusieron en él su esperanza, pero traicionó su misión; era joven como muchos de ustedes, sin embargo él la traicionó y se dejó llevar por sentimientos de avaricia y ambición, y terminó muy mal y eso es una lección: no basta con ser llamado y ungido porque podemos ser los primeros en traicionar la vocación”, recalcó Mons. Montero.

“La Palabra es quien guía, fortalece y transforma; y en busca de esa Palabra vamos a Panamá, no buscamos palabra muerta sino a Jesucristo… Y lo vamos a encontrar en aquél que tiene la misión de ser sucesor de Pedro, en el Papa Francisco”, invitó visiblemente emocionado el prelado.

Por su parte, y con el Evangelio el obispo y fraile argumentó: “Mateo, un hombre que se dejó seducir por el Señor Jesucristo, a lo mejor ni lo conocía, el Señor simplemente lo llamó de un lugar inusual, en buena parte llamó a un ladrón que sugaremente le había robado a más de uno cobrando impuestos, ese hombre que seguro tenía un corazón grande, encontró a alguien que le dirigió su Palabra y Mateo lo siguió sin duda. Esa es la idea de la Jornada, nosotros queremos encontrar al Señor y que nos llame por nuestro nombre, no importa lo que haya sido nuestra vida, el contacto con él nos transformará la vida….”

Seguidamente, el obispo indicó que la Juventud es el presente del mundo, ustedes mismos lo demuestran y han sido capaces de organizar con su liderazgo y así guían a los demás para que se acerquen al Señor, ustedes son líderes en política, en lo social, en lo académico y científico, también en lo religioso. Ustedes son privilegiados porque son la generación más informada y formada de la historia, ustedes reciben la bandera de lo que será el mundo futuro, llévenla con dignidad y no la traicionen como Saúl”, afirmó Fray Gabriel.

Por último, el obispo insistió: “les pido que se preserven del mal, del cual podemos ser contagiados, ustedes también están siendo atacados, están llenos de ofertas del camino del placer y la comodidad, del bienestar puramente egoísta, el Señor no nos llama a eso, nos llama ser fieles a lo que prometimos y a seguir el camino aunque sea el más duro; ustedes son los primeros que deben oponerse a todo aquello que en la sociedad está dañando la dignidad del ser humano”, acotó.  “Les deseo lo mejor, que el encuentro con el Papa sea rejuvenecedor y renovador, y que esta estadía les deje un recuerdo feliz de lo que puede ser la vida cristiana vivida con alegría y esperanza”, puntualizó el obispo mientras los presentes aplaudieron.

La Eucaristía tuvo como elemento particular la presentación de dones acompañado de música con marimba y una danza folclórica. Al finalizar el acto religioso, se concedieron algunos agradecimientos entre los que destacó la cruz tallada por un joven alemán y que entregaron al obispo, “el signo de la JMJ es un corazón, y ustedes han tocado nuestro corazón”, dijo el sacerdote en sus palabras de agradecimiento al obispo y a todos los feligreses.

Durante la tarde se desarrollaron actividades artísticas y se cierra con el concierto juvenil con el ministerio Totus Tuus.

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