Misa Vocacional para la Diócesis San Isidro

Este jueves 3 de agosto, en el contexto de la Eucaristía Vocacional celebrada en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles en Paso Ancho, se elevó la plegaria por excelencia en favor de las vocaciones de la Diócesis de San Isidro.

Al ser las 7:00 pm y con la bienvenida del rector del seminario, el Pbro. Luis Arturo Chávez Saborío, se dio inicio a la Eucaristía que contó con la presencia de un buen número de fieles laicos que visitaban este centro de formación y de sacerdotes de nuestra diócesis que acompañaron a los seminaristas en esta especial noche.

Durante la homilía, Mons. Montero guiado de la primera lectura reflexionó entorno a la respuesta que debemos dar a Dios, “hay dos detalles muy importantes que nos tienen que servir de mucho, Moisés construía todo tal y como le había sido mostrado y mandado por el Señor, entonces no era sólo construir sino hacer la voluntad de Dios, y el otro elemento es que aquel era el lugar de la presencia de Dios”, precisó.

Al desarrollar esta idea de obedecer a Dios, el obispo diocesano señaló que “todo tiene que hacerse poco a poco según la voluntad de Dios, en obediencia a lo que Él nos ha mandado, siendo fundamental que un seminarista se dedique seriamente a descubrir la voluntad de Dios en su vida”.

Invitó a los seminaristas y sacerdotes a cuidar equilibradamente todos los aspectos de la vida, de tal manera que se logre el desarrollo sano e integral de la personalidad y la espiritualidad; al respecto, enfatizó que se hace necesario “cuidar el aspecto de las relaciones humanas, no hacemos nada con sacerdotes muy espirituales e intelectuales pero desastrosos en las relaciones porque viven acomplejado, cuidar mucho el aspecto social pues se requiere una clara conciencia social, no es posible que no tengan capacidad de analizar la realidad social”.

Así, Mons. Montero finalizó señalando lo que para él constituye las tres áreas fundamentales: “primero se requiere un centro que unifique nuestra personalidad y éste tiene que ser Dios, la persona de Jesucristo que por la acción del Espíritu va ensamblado debidamente, tenemos demasiadas dicotomías y esquizofrenias psicológicas y espirituales y eso no lo queremos para nuestros sacerdotes; segundo es nuestra vocación, se requiere claridad vocacional, que tenga convicciones sólidas sobre su fe como cristiano y como llamado a ser ministro de la Iglesia; y recia voluntad, entendida como la capacidad y fortaleza espiritual para ser capaz de resistirlo todo y aguantarlo todo… vendrán dificultades, tentaciones, dudas, persecuciones, incomprensiones, fracasos y caídas… pero tiene que tener la fortaleza interior para levantarse y seguir adelante, aceptar incluso las humillaciones y sacrificios, y estar dispuesto a darlo todo por el pueblo de Dios”, concluyó el obispo.

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