Mujeres disciernen su posible vocación como Vírgenes Consagradas

La Diócesis de San Isidro, vive la experiencia de acompañamiento y formación a seis mujeres que disciernen su posible vocación como vírgenes consagradas, en el Centro Vocacional Casa Santa María.

Esta vocación, según comentó Lis Chávez Leiva formadora del grupo, «nace en los primeros siglos de la Iglesia, surge justamente gracias a la  predicación de los Apóstoles y por la acción del Espíritu Santo, que suscitó en las mujeres ese deseo de consagrar su cuerpo y alma al Señor y al servicio en la Iglesia naciente».

«Es la primera forma de vida consagrada femenina en la Iglesia, surge muchísimo antes de que existieran las religiosas y monjas en conventos, las vírgenes consagradas son mujeres laicas que se entregan a Dios en un desposorio místico gracias a un rito litúrgico que existe en la Iglesia desde el siglo IV», precisó Chávez en entrevista a Radio Sinaí 103.9 FM.

«Las vírgenes consagradas son admitidas como tal mediante un antiguo rito que preside el obispo, estas mujeres se entregan al servicio de la iglesia, ejercen su trabajo o profesión y son en el mundo testimonio del amor de Dios. No usan hábito, lo único que portan es su anillo de casadas con Cristo, y con su vida casta anuncian la Iglesia Celeste…, siendo ésta la dimensión escatológica de la vocación», acotó la formadora Chávez.

Así, el principal promotor de esta vocación en la Diócesis de San Isidro ha sido Mons. Fray Gabriel Enrique Montero Umaña obispo diocesano, quien junto con el Padre Joaquín Calderón realizaron encuentros de promoción vocacional durante el  año 2018, y que dio como fruto el proceso que ha iniciado ya formalmente en julio de este año 2019 con la participación de seis mujeres que disciernen su posible vocación.

Lidieth Marín Blanco, Sandra Marín Blanco, María Villalobos Flores, María Jesús Mesén Quirós, Rosibel Tencio Ortiz y Silvia Araya Meza, procedentes de Dota, Pérez Zeledón, Buenos Aires y León Cortés, viven actualmente la etapa inicial del propedéutico; de perseverar en el discernimiento, realizarán dos años y medio de formación específica sobre lo que es el Orden de las Vírgenes, su historia y espiritualidad; finalmente, será el obispo quien considerará el consagrar a estas mujeres, «las cuales no realizan votos, sino la promesa de castidad perpetua o virginidad perpetua», afirmó Lis Chávez.

Por su parte, Rosibel Tencio Ortiz, una de las vocaciones de nuestra diócesis, manifestó que espera con el proceso poder llegar a consagrarse como virgen, y señaló, que «nunca es tarde para conocer el propósito de Dios en la vida, si tenemos algún llamado hay que aceptarlo, porque es la voluntad de Dios y hay que ser obedientes». Pensamiento que secundó María Villalobos Flores, quien precisó que espera «poder seguir a Dios, darle un sí en la vocación… y poder satisfacer todo lo que Él me pide a través esta consagración, Dios siempre toca nuestra vida», afirmó.

Así, al conocer este nuevo proceso que vive la Diócesis de San Isidro, se pide la oración del Pueblo de Dios y la conciencia de descubrír éste como un don preciado, pues «en medio de los tiempos difíciles, tiempos en que la fe es atacada y los católicos también, tiempos en que el mundo nos presenta el materialismo y el descarte…, que salgan mujeres que quieran entregarse en cuerpo y alma al Señor, realmente es un regalo», finalizó Lis Chávez.

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