¡Semana Santa en la playa!

Para quienes somos católicos, la Semana Santa es una semana de mucha actividad religiosa y de profunda reflexión, fruto de la participación activa de las distintas celebraciones; sin embargo, también somos conscientes, que muchos otros en busca de descanso, distracción o tantas otras razones, buscan en este tiempo un esparcimiento en las playas.

Así, nace en el espíritu del Padre Froilan Hernández Gutiérrez Vicario Episcopal de Catequesis y Formación de la Diócesis de San Isidro poder ofrecer un espacio de Semana Santa vivida cristianamente para quienes en las playas también buscan su descanso; de tal manera, que «la idea de ir de misión a la costa, es para hacer presente a Jesús donde menos se espera, que Jesús esté en la playa», puntualizó el clérigo.

Las comunidades de Bahía, Uvita y Dominical durante esta semana han sido testigas de unos particulares visitantes, se trata de 35 misioneros catequistas coordinados y enviados por la Vicaría Episcopal, quienes aceptaron el reto de misionar en este particular ambiente, logrando así poner en práctica el deseo más profundo del Plan Diocesano de Evangelización, convirtiéndonos en una Iglesia en salida.

«Se visitan todas las playas más importantes de la zona, se hace un visiteo a la gente que está en las playas, y se les hace una invitación; el sacerdote se dispone a confesar y es increíble cómo llega mucha gente, se acercan muchas personas con muchísimo tiempo de no confesarse, muchos después de la confesión expresan que se habían escapado, que se habían olvidado de Dios y se impactan de cómo el Señor vino a buscarlos aquí, no esperaban encontrarse esta oportunidad», relató el Padre Froilan con la satisfacción del servicio brindado.

La misión consta de un visiteo a todos los vecinos y visitantes, una invitación a seguir a Jesús, así la gente está pasando por las personas para mostrarles a Jesús, se les invita a la confesión y luego se les invita a vivir el Vía Crucis por la playa, para luego invitarlos a vivir de las celebraciones litúrgicas en la capilla de la comunidad.

Ante esto «las personas reaccionan de distintas maneras, algunos se sorprenden, otros se ríen, pero otros también participan, algunos parecen indiferentes, y algunos muy conmovidos panticipan llevando la cruz o con las estaciones y los cantos, muchísima gente se acerca y otros desde donde están se ponen de pie o se arrodillan al pasar la cruz; son gestos y signos muy hermosos», acotó el sacerdote.

Por eso, pedimos su oración, para que estos misioneros continúen su hermosa tarea y para que muchos, desde la playa, puedan tener ese encuentro transformador con Jesús, que con su amor nos ha mostrado su misterio de salvación para todos.

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