Valoración ante Visitas Pastorales

Al conversar con nuestro obispo sobre un balance ante las Visitas Pastorales realizadas a 13 parroquias de nuestra diócesis en estos últimos cuatro meses, Mons. Montero insiste que aunque ha sido un recorrido muy intenso, ha sido también sumamente provechoso pues le ha permitido conocer mucho más de cerca a las parroquias, los sacerdotes, líderes laicos, agentes de evangelización, y conocer incluso de las comunidad un poco su realidad humana, social, cultural, económica; recuerda también que este acercamiento, gracias al programa preparado por los párrocos, le ha ayudado para ir a las instituciones y gobiernos locales con el fin de escucharlos y conocer también sus impresiones, comprendiendo mejor la diócesis que el Señor le puso a su cuidado.

Seguidamente, pudimos conocer esos elementos puntuales que significan para el obispo una preocupación a nivel social y que sin duda tienen efectos en la vida espiritual del pueblo a él encomendado. En este aspecto, con mirada serena pero penetrante, inició señalando el delicado tema de la pobreza, al respecto nos dijo: “he podido comprobar una población empobrecida, que en un cierto momento tuvo su auge económico, pero que con todos los problemas que ha habido, del agro sobretodo, esta gente se ha empobrecido; de manera que es doblemente triste, quizá gente que ha conocido un modo de vida un poco más desahogado encontrarse ahora en situaciones de angustia económica; los nuevos casos de pobreza son demasiados, pues gente que nunca tuvo los medios suficientes ahora están en peor situación”, señaló.

La droga es sin duda otro de los temas sociales que aquejan nuestra diócesis, ante ello las palabras de Mons. Montero son muy gráficas y directas, cuando indica que éste punto “es uno de los que me ha dejado horrorizado, porque todos los lugares con rarísimas excepciones afirman que la droga se ha convertido en un verdadero problema, está llegando a los hogares, escuelas y colegios y está muy en el ambiente; es tanto el cultivo, donde hay áreas enteras de cultivo, como la venta y consumo”; no obstante, señala que pudo conocer el centro llamado Comunidad Encuentro, donde encontró a 103 jóvenes que realizan un proceso de rehabilitación gracias a un camino de formación muy adecuado, siendo un “rayito de esperanza, en medio de este problema que está afectando tan incisivamente áreas tan vulnerables de la población”.

Otro de los temas analizado, es la realidad de las tierras indígenas y el conflicto que entorno a estos territorios se está generando entre los pobladores, con gran preocupación y tristeza señaló monseñor que es “un problema que está ahí encubado, un problema que está latente pero a veces patente, un problema viejo no resuelto por quienes tenían que haberlo resuelto, un problema vivo que amenaza en cualquier momento con desatar una violencia muy grave”. Señala el obispo, que le “preocupa las interpretaciones que se están dando, porque hay un buen número de grupos, que están a mi parecer, analizando ingenuamente el problema y tratando de enfrentarlo, me parece lógicamente, de forma equivocada por la interpretación que le dan; ya se sabe que ciertos grupos religiosos cristianos y ciertos grupos locales y líderes locales (si se les puede llamar líderes) y en buena parte el gobierno así como universitarios y medios de comunicación siguen manejando la idea que se trata de un pleito entre indígenas y blancos, entre indígenas y no indígenas, es más que se trata de un problema que los blancos quieren arrebatarle la tierra a los indígenas y que por eso se suscita la violencia; a mí me parece una interpretación errónea, porque el problema es mucho más complejo y muy diferente, una cosa es la situación en que vivían por muchos años los indígenas junto a los no indígenas quienes han compartido tierras; algunos de los blancos han obtenido tierras de los indígenas de forma no muy buena y en algunos casos se ha demostrado, pero en muchos otros casos compartían pacíficamente. Este nuevo movimiento en favor de los derechos indígenas, tratando de reivindicar las tierras que están en manos de los no indígenas, con el grave peligro que están queriendo tirar el agua sucia con el niño, están exigiendo que los no indígenas salgan de los territorios de manera violenta y queriendo aplicar una ley que no es correcto, porque la ley dice que tendrían que ser indemnizados, y con el otro problema que están tratando como no indígenas a personas de sangre mezclada y están queriendo echar familias enteras que tienen sangre indígena que no pertenecen a la tribu o ya no son puros y tendrían que salir a la fuerza. Esto es a mi parecer, guiados por algunos líderes locales, que según se dice se han aprovechado de la situación y del dinero que llega, y se han enriquecido personalmente; este es el problema que está encima y que requiere urgente atención porque amenaza en desatarse en una violencia muy seria”.

Consultado ante la problemática de las fincas ubicadas en el Sector de Palmar y la situación que viven dichos parceleros, nos comentó que tuvo un par de reuniones con los involucrados, pudo constatar que es también una situación “muy seria, tierras que dejó la compañía y que después fueron atribuidos a otra compañía que no manejó, luego adquiridas por manos privadas que ahora reclaman su propiedad, pero tierras que fueron invadidas por familias que las necesitan y quieren trabajar la tierra; otros dicen que no son necesitados sino que se trata de personas con posesiones en otros lugares. Concretamente la Finca Chánguena, pide ser desalojada por sus dueños, pero las familias que las poseen no quieren salir por ningún motivo y eso trae la violencia. Es otro problema no resuelto, de momento hay una propuesta que se presentará al gobierno y están esperando una reunión para comunicarla, que va en la línea de buscar la paz y el bien para todos.”

Esta gira de Visita Pastoral, ha dado oportunidad también para que Mons. Montero pueda ir tomando el pulso sobre el mismo Plan de Evangelización y su ejecución a nivel parroquial, consultado al respecto con gran esperanza señaló “quedar bien impresionado por el buen número de parroquias donde se está trabajando sobre él y se está siguiendo ciertos pasos metodológicos, se ha logrado crear y poner a funcionar los Consejos de Evangelización dando pasos en dirección positiva, diría que lentos pero en la dirección correcta; en algunas otras parroquias por motivos diferentes se ha hecho poco o se ha entendido mal el proceso y he ayudado a entender el proceso para que a finales de este año cada parroquia tenga su plan de acción evangelizador, se está caminando hacia allá; en resumen, tengo una buena impresión de que en la mayoría de los lugares el plan se ha dado a conocer y se ha estudiado por los agentes de evangelización y se está trabajando para llegar a la meta que sería una programación pastoral evangelizadora en cada una de las parroquias”, precisó.

Consultado sobre el clero y su entrega valerosa en la acción evangelizadora, reconoció que la Visita Pastoral le ha dado oportunidad de “conocer dónde están los sacerdotes y los lugares a los cuales tienen que ir, algunos de ellos realmente difíciles, lugares muy lejanos a visitar, creo que los párrocos están muy sobrecargados de trabajo, hay parroquias sumamente grandes; me da la impresión que tienen la invaluable ayuda de los laicos, hay mucho compromiso laical y trabajan muy de cerca de los párrocos siendo mano derecha e izquierda, los consejos de evangelización y económico son un gran alivio, están tratando de trabajar juntos y creo que eso ha aligerado la carga; además, que al estar junto a los laicos, les permite a los sacerdotes estar menos solos y más acompañados por tanto, en un trabajo más de equipo. Estoy consciente que la diócesis necesita todavía más clero, el que tenemos es demasiado limitado, como también soy consciente que la diócesis necesita una reestructuración pues hay parroquias excesivamente grandes y hay otras más bien pequeñas, todo eso requerirá un estudio serio para una posible reestructuración, pero seguimos con el problema del personal, de sacerdotes que irán creciendo lentamente a un ritmo más lento de lo que se necesita, pero Dios sabrá y seguimos orando por las vocaciones y con la esperanza puesta en Dios de que las vocaciones vendrán…; mi visión es optimista, el clero está más consciente de ese desgaste que se ha traído, se habla más del sacerdote y tienen la ayuda incalculablemente valiosa de los laicos y eso nos da más seguridad y optimismo”, indicó.

Finalmente señaló, que estas visitas pastorales le sirven para preparar la Visita ad limina que tendrá el otro año y donde se encontrará con el Papa Francisco, de donde también se espera “poder analizar qué está haciendo bien o no, y creo que ese encuentro ya desde ahora se ve provechoso, al preparar el reporte con una mejor idea de la diócesis”, dijo.

 

 

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