Vida de Mons. Ignacio Trejos Picado

“Servir es reinar”, así reza el lema episcopal de un insigne obispo que Dios quiso en su eterno y misericordioso designio ofrecer a la Diócesis de San Isidro, y en ella, a toda la Iglesia; hoy, cercano su 50° Aniversario de Ordenación Episcopal, queremos acercarnos por medio de una entrega de varias notas, al personaje, ministerio y mística de nuestro muy querido Mons. Ignacio Trejos Picado.

Nació en la muy noble ciudad de Cartago, concretamente en Guadalupe, el 31 de julio de 1928 bajo el nombre de Ignacio Nazareno, siendo hijo de Juan Leonor y María Tiburcia. En este aspecto, cabe recordar cómo monseñor define a la familia: “valor fundamental, herencia de la humanidad, es ahí donde se forja el futuro, la familia es la realidad más grande que el Señor nos pude regalar, ahí recibimos la vida y el amor”, indicó en una entrevista a Radio Sinaí.

Cuenta la historia, que el niño Trejos Picado realizó sus estudios primarios en la escuela Jesús Jiménez y la secundaria en el renombrado Colegio San Luis Gonzaga, donde obtuvo el bachiller en ciencias y letras. Pero ¿cómo se dio este proceso? Cuenta el mismo obispo, que muy temprano en su vida manifestó la vocación a su familia, pues cuando niño tenía inquietud salesiana; sin embargo, llamará “la tarde de las decisiones”, aquella en la que al terminar sexto y viniendo del cafetal con su padre, decidió ingresar al San Luis, para así discernir posteriormente qué camino tomaría, si el salesiano o el secular.

Sintiendo siempre el llamado de Dios, y con la convicción de dar una respuesta; nuevamente, una tarde regresando del cafetal en el año 1945 se encontró con Edgar Rivera Garita (compañero de colegio y quien llegaría posteriormente a ser sacerdote), éste, por medio de una pregunta le incitó a matricularse en el Seminario, fue esto lo que le motivó a recibir la orientación vocacional con el padre Rubén Odio (luego obispo) para dar el último paso, siendo finalmente presentado al Seminario por el mismo Padre Álvaro Coto.

En 1946 ingresa al Seminario, pensando, como él mismo dice, que “en el ministerio podría hacer mucho bien, porque el sacerdote es el hombre eucarístico”; muy rápido, empieza a ser admirado por sus capacidades, y será esto lo que motiva a su propio obispo Mons. Sanabria, para que en octubre de 1950, luego de una mañana de paseo, le comunique en el mismo Palacio Arzobispal, que será enviado a Roma para concluir sus estudios teológicos. Aquel momento, monseñor lo sigue recordando con toda claridad, “lo asumí como la voluntad de Dios, pues mi madre el 15 de septiembre había sufrido de un derrame cerebral, monseñor Sanabria me advirtió que no volvería a ver a mi madre en vida…, eso es un dolor muy profundo; pero, había que asumir la voluntad de Dios, porque ante todo la vocación”, indicó Mons. Trejos durante la entrevista para el programa Yo te Elegí de Radio Sinaí.

El joven teólogo concluyó sus estudios en la conocida Ciudad Eterna, y así el 8 de marzo de 1952, exactamente 6 años después de su ingreso, porque fue en esa misma fecha, por la imposición de manos de Mons. Carlo Carinci, fue ordenado sacerdote, en la Capilla del antiguo Pío Latinoamericano, en Roma.

Como sacerdote, su servicio pastoral lo realizó primero como coadjutor en la Basílica de los Ángeles y luego párroco de Pacayas; posteriormente, fue movido a la coadjutoría territorial de Calle Blancos, es nombrado después párroco de Santa Teresita del Niño Jesús; el 4 de agosto de 1959 es llamado a ser formador del Seminario Mayor durante casi dos años y medio; luego es nombrado párroco en San Rafael de Oreamuno, tiempo durante el cual presta sus servicios como Juez en el Tribunal Eclesiástico Arquidiocesano; finalmente, en febrero de 1965 es nombrado Rector del entonces Seminario Central de Costa Rica.

Llega así, el 5 de enero de 1968, fecha en que es electo Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José por mandato del papa Pablo VI, sobre este momento, Mons. Trejos dice que él pensó: “si hasta el momento he obedecido, si bien es la orden del papa, obedezco; ahí, comenzó la cruz del episcopado y la corona de espinas de la mitra”, nos comentó en entrevista a Radio Sinaí, con mirada fija en el crucifijo que colgaba frente suyo y un corazón que parecía revivir cada segundo.

Así, en la Basílica de los Ángeles y por la imposición de manos del Nuncio Apostólico de aquellos años, Mons. Paulino Limongi, será ordenado en la ya muy conocida fecha, 8 de marzo, pero ahora de 1968, mientras cumplía sus 16 años de ejercicio presbiteral. Este servicio como Auxiliar de San José lo desempeñó hasta el 21 de diciembre de 1974, cuando es elegido II Obispo Diocesano de San Isidro de El General tras la muerte de Mons. Delfín Quesada Castro acaecida el 17 de octubre de 1974. Así, Mons. Trejos, tomó posesión de la Iglesia Particular de San Isidro el 22 de enero de 1975, guiando a esta porción del Pueblo de Dios durante veintiocho años, ocho meses y nueve días. Es por esto, que este 8 de marzo del 2018, nuestro muy querido Mons. Ignacio Trejos está de fiesta, celebramos juntos sus 66 años de ordenación presbiteral y sus 50 años de vida y fructífero ministerio episcopal.

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