Los medios que favorecen nuestra vocación contemplativa son: el silencio, la soledad (retiro del mundo); estos tienen como finalidad proteger y fomentar la intimidad y la paz de una vida entregada a Dios, éste retiro nos hace estar más presentes en el mundo, lugar que Dios quiere transformar y santificar.
La labor pastoral que realizamos en
la Diócesis
, según nuestra misión contemplativa nos hace tener presentes cada día en nuestra oración de intercesión al Romano Pontífice, los obispos, los sacerdotes y a todos los hombres, sobre todo los pobres y los aquejados por cualquier clase de aflicción.
La organización en nuestros conventos debe estar dispuesta en función de nuestra misión contemplativa; con este criterio se formula el horario de la comunidad, distribuyendo equitativamente los tiempos de oración que son siete veces al día, donde también se recita
la Liturgia
de las Horas. También se considera el tiempo necesario para el trabajo, el estudio, el tiempo libre y el recreo.
El régimen del monasterio según el capítulo conventual, es la manifestación de la unión fraterna y está integrado por: Abadesa (Madre), un discretorio (hermanas consejeras), una hermana secretaria, una hermana ecónomo, hermanas formadoras de las jóvenes que ingresan y una hermana encargada de la pastoral vocacional. Ésta organización tiene como finalidad promover el bien espiritual y temporal de todas las hermanas.
El trabajo manual que realizamos en este convento de
la Diócesis
es la confección de ornamentos litúrgicos.
Nuestras fuentes de subsistencia son: una ayuda económica que nos brinda
la Diócesis
, el trabajo manual que realizamos y
la Divina
Providencia
que se hace palpable a través de algunas personas.
Nuestra dirección es: Monasterio de “El Padre de las Misericordias” Hermanas Clarisas Capuchinas, 500 mts al norte del Templo de
la Hermosa
, General Viejo, Pérez Zeledón.