Asamblea Diocesana y Programas Parroquiales

La Diócesis de San Isidro, ha iniciado con gran alegría y esperanza la celebración de la Asamblea Diocesana, la cual desde este martes 13 de diciembre se realiza en Casa Sinaí con la presencia del obispo diocesano y su clero, representantes de la Vida Consagrada y dos laicos por parroquia.

En este marco esplendoroso de fraternidad y comunión, los participantes han recibido compartido un breve recorrido histórico del caminar diocesano en cuanto a la planificación y evangelización se refiere; luego, cada parroquia ha contado con diez minutos para exponer la Visión de Futuro, los Desafíos y las Líneas de Acción que han identificado al trabajar el Plan Diocesano de Evangelización y confrontarlo con su propia realidad parroquial.

EL trabajo de esta primera jornada de Asamblea Diocesana se ha llevado hasta el altar en la ofrenda eucarística; así, al ser las 6:00 pm congregados en la Catedral de San Isidro se ha dado gracias a Dios por este acontecimiento. El Padre Froilán Hernández, Vicario Episcopal de Catequesis y Formación, y uno de los encargados de animar este proceso, al finalizar la Eucaristía ha dicho: “el obispo al celebrar la Eucarística con su presbiterio y fieles laicos, se experimenta no sólo un acto solemne sino un acto de profunda comunión que brota de la Palabra, y por ello en el altar y con el obispo, somos una familia que se convierte en testimonio”. Seguidamente, animó para que los responsables y por vicarías, fueran presentando de manera simbólica los Programas Parroquiales de Evangelización al Señor Obispo y éste a Dios, como “signo de gratitud y agradecimiento al Buen Pastor que nos permite servirle”, acotó.

Durante la homilía, Mons. Montero manifestó que con esta Asamblea Diocesana y este momento de presentar los Programas Parroquiales a Dios “se culmina parte de un proceso, pero que ciertamente no ha terminado, porque el proceso tendrá que caminar ahora aterrizando en cada una de las comunidades cristianas”.

Recordó que se está “tratando de poner en práctica lo que tiene que ser la Iglesia, porque ya el Concilio Vaticano II dijo que no cualquier Iglesia es agradable a los ojos de Dios…; por eso, no estamos inventado nada nuevo, sólo respondiendo a lo que pide el Concilio y las Asambleas de Obispos de América Latina. En otras palabras, respondiendo a las necesidades de nuestra gente”, insistió el obispo diocesano.

Por tanto, “la Iglesia no es de un obispo, de un párroco…, la Iglesia es apertura y comunión, es participación, sin un plan de evangelización que propicie la comunión, no hay Iglesia”, precisó. “Estos planes tienen que llevar la dulzura del Buen Pastor, pero al mismo tiempo, el espíritu de Juan Bautista, en buena parte olvidado, ese espíritu profético. Tenemos que quitar cualquier rostro de hipocresía, el Señor lo que quiere es un resto fiel, pobre y humilde, que se ocupe solo de hacer la voluntad de Dios”, enfatizó.

Finalmente, hizo un llamado a los presentes y radioescuchas, que “al entregar los Programas Parroquiales, sea ese el compromiso de obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y agentes todos, que hagamos un compromiso serio de asumir un nuevo estilo de Iglesia y un nuevo estilo de vivir la vida cristiana”.

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