Papa Francisco: «lugar para renovar la esperanza»

Este domingo 27 de enero, el Papa Francisco ha visitado la Casa Hogar El Buen Samaritano, lugar desde donde elevó la plegaria del Angelus, como es característico los domingos.

El Pbro. Domingo Escobar, Director del Centro, recibió al Santo Padre, diciendo: «le damos la bienvenida a este refugio en el que, como Iglesia al servicio de los pobres, hemos intentado tender una mano misericordiosa a los que sufren. Sin merecerlo, el Señor se ha valido de estos indignos siervos para mostrar su rostro amoroso a los enfermos víctimas del VIH, a quienes batallan contra la drogadicción, a los que no tienen hogar, y a quienes sufren abandono extremo».

«Gracias Santo Padre porque su visita está cargada de mucho significado. Para ellos, que son razón de ser de estas obras sociales, y para nosotros, voluntarios y servidores imperfectos, su presencia nos revela que Dios escucha nuestros gritos (Salmo 34,7), y nos responde con benevolencia», precisó el Padre Escobar.

Por su parte, el Santo Padre Francisco replicó: «Gracias padre Domingo por las palabras que, en nombre de todos, me ha dirigido. He deseado mucho este encuentro con ustedes, que están aquí en el hogar El Buen Samaritano… Estar hoy con ustedes es para mí un motivo para renovar la esperanza. Gracias por permitirlo».

«Es fácil confirmar la fe de unos hermanos cuando se la ve actuar ungiendo heridas, sanando esperanza y animando a creer. Acá no nacen de nuevo solo los que podríamos llamar “beneficiarios primeros” de vuestros hogares; aquí la Iglesia y la fe nacen y se recrean continuamente por medio de la caridad. Comenzamos a nacer de nuevo cuando el Espíritu Santo nos regala los ojos para ver a los demás, como nos decía el P. Domingo, no solo como nuestros vecinos ―que eso es ya decir mucho― sino como nuestros prójimos», precisó el Santo Padre.

Y prosiguío: «El buen Samaritano, así como todas vuestras casas, nos muestran que el prójimo es en primer lugar una persona, alguien con rostro concreto, real y no algo a saltear o ignorar, sea cual sea su situación. Es rostro que revela nuestra humanidad tantas veces sufriente e
ignorada. Es rostro que incomoda hermosamente la vida porque nos recuerda y pone en el camino de lo verdaderamente importante y nos libra de banalizar y volver superfluo nuestro seguimiento del Señor».

El Vicario de Cristo acotó que «estar aquí es tocar el rostro silencioso y maternal de la Iglesia que es capaz de profetizar y crear hogar, crear comunidad. El rostro de la Iglesia que normalmente no se ve y pasa desapercibido, pero es signo de la concreta misericordia y ternura de Dios, signo vivo de la buena nueva de la resurrección que actúa hoy en nuestras vidas.

Este es el gran reto que surge, «crear hogar es crear familia; es aprender a sentirse unidos a los otros más allá de vínculos utilitarios o funcionales que nos hagan sentir la vida un poco más humana. Crear hogar es permitir que la
profecía tome cuerpo y haga nuestras horas y días menos inhóspitos, indiferentes y anónimos. Es crear lazos que se construyen con gestos sencillos, cotidianos y que todos podemos realizar», señaló el Sumo Pontífice.

«Gracias a cuantos hacen posible que el amor de Dios se haga cada vez más concreto y real, mirando a los ojos de los que están a nuestro alrededor y reconociéndonos como prójimos.
Ahora que vamos a rezar el Ángelus, los confío a nuestra Madre la Virgen. Le pedimos a Ella, que
como buena Madre sabe de ternura y de projimidad, nos enseñe a estar atentos para descubrir cada día quién es nuestro prójimo y nos anime a salir con rapidez a su encuentro, y poder darle un hogar, un abrazo donde
encuentre cobijo y amor de hermanos», finalizó el Santo Padre.

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