Visita Pastoral lleva al obispo a centros educativos

El tercer día de Visita Pastoral a Buenos Aires, se caracterizó por una intensa jornada de actividades; que inicio en la Escuela Líder Rogelio Fernández Güell con el recibimiento por parte del director de este centro educativo Don Eduardo Rojas, momento que aprovechó para comentarle al obispo sobre el proyecto de cambiar el centro educativo debido a la contaminación sonora que existe al estar en una zona muy urbana, también hizo referencia a los problemas sociales que aquejan a la población estudiantil, la falta de empleo que aqueja a la zona, comentó que están haciendo esfuerzos por lograr levantar cada día más el nivel académico, señaló que llama la atención que un 50% de la población estudiantil son indígenas o con descendencia y entonces es una gran población que vive fuera de los territorios indígenas lo que significa un reto para poder fortalecer su cultura y lengua. Posteriormente, monseñor tuvo un encuentro con la población estudiantil y algunos padres de familia, en su intervención recordó que “es un privilegio estudiar y tener las condiciones para hacerlo, por ello hay que ser agradecidos con Dios, con los padres y con los educadores”, al mismo tiempo, hizo un llamado a saber aprovechar el tiempo y les rogó “ser buenos estudiantes”; por último, pidió erradicar el bulling “porque es una de las cosas más detestable que hay, es la ley del más fuerte, del que se cree superior a otro y trata de humillar con palabras y con gestos, haciendo daño…; eso es detestable ante los ojos de Dios, es faltarle el respeto a una persona”, puntualizó.

Al ser las 10:00 am monseñor se dirigió al Liceo Académico de Buenos Aires, acá fue recibido por el director Msc. Roberto Muñoz quien permitió el encuentro con unos quinientos alumnos aproximadamente; ahí, el director manifestó la alegría de contar con la presencia del obispo, la cual catalogó como “don” el poder contar con la visita e hizo manifiesto su deseo de escuchar con ansia su mensaje que señaló “no sería solo para los estudiantes, sino también para nosotros como parte de sus formadores”. En ese mensaje que esperaban, Mons. Montero invitó a los estudiantes a saber trabajar y desarrollarse de forma integral para que puedan ser personas maduras y equilibradas; recordó “que todos tenemos necesidad de un pastor, que nos hable de Dios, de alguien que nos corrija y de alguien que nos impulse para llegar hasta la meta”; con el texto del Génisis recordó como Adán y Eva desobedecen la voluntad de Dios porque creían que sabían todo y no querían tener un pastor “y ese es un gran peligro para el ser humano”, y es el gran peligro que tenemos cuando al avanzar en el estudio terminamos perdiendo la fe y la práctica religiosa en las universidades; cayendo en la trampa de pretender “decidir qué quiero hacer con mi vida al margen de Dios”. Por último, recordó que Costa Rica necesita mejorar y este reto le toca a los jóvenes “dentro de un tiempo uno será alcalde, otro maestro o profesor, otro presidente de la República… Costa Rica necesita gente buena, Costa Rica necesita gente estudiosa y gente responsable, que sepa guardar su palabra, que evite decir la mentira, que no quiera engañar a nadie, que no quiera hacerle violencia a nadie”, puntualizó con firmeza.

Por la tarde, se visitó la comunidad de Cordoncillo, durante la homilía Mons. Montero hizo un llamado a escuchar y entender la Palabra para ver qué es lo que Dios me está pidiendo para mi vida porque “cada Eucaristía es un encuentro con el Señor Jesucristo, de tal manera que se encuentra de cuatro maneras: en su palabra, en la comunidad, en su Cuerpo y en el ministro, sea este obispo o sacerdote”; en esta línea pidió que nos preocupemos por entender el mensaje al punto que estudiemos y preguntemos en miras al crecimiento de cada día. Con el Evangelio del día monseñor recordó que la misión y la evangelización privan ante cualquier otra realidad y eso nos lo enseña y pide Jesús.

De regreso se visitó el poblado de Utrapez, comunidad que en los últimos años ha hecho grandes esfuerzos para construir su templo, el cual luce en muy buenas condiciones. Al ser las 6:00 pm se celebró la Eucaristía en el Centro Parroquial con el Grupo Eucarístico, momento que aprovechó el obispo para motivarlos en su servicio de adoración durante las jornadas de los jueves, pidiendo se hagan los esfuerzos necesarios por lograr la adoración perpetua.

La última actividad del día fue la reunión con el Consejo de Evangelización de la Parroquia de Buenos Aires, durante este encuentro se valoró el proceso del Plan Evangelizador, haciendo un recorrido sobre el trabajo hasta ahora realizado; Mons. Montero agradeció a los integrantes por su compromiso y señaló que “para una parroquia y un párroco, un consejo de evangelización es absolutamente indispensable, es como la mano derecha del párroco, ustedes son sus consejeros, son quienes le ayudan a tomar decisiones y le ayudan a implementar proyectos”.

Etiquetas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *