Encuentro Fraterno de Religiosos

Este lunes 2 de julio, los religiosos que sirven en la Diócesis de San Isidro tuvieron un encuentro fraterno en Buenos Aires, donde contaron con la presencia no sólo de casi todas las congregaciones existentes en el Sur, sino del también religioso, Mons. Fray Gabriel Enrique Montero Umaña, obispo diocesano.

Según comentó el Pbro. Fray Andrés Ortíz Delegado para la Vida Consagrada, durante la sesión de trabajo se reflexionó entorno «a lo que hacemos los religiosos de vida consagrada, al trabajo que se hace en las parroquias, las obras sociales, el trabajo por la juventud, y los demás apostolados, como por ejemplo, la educación».

En su intervención, Mons. Montero valoró la presencia de religiosos extranjeros en la Diócesis, recordó el servicio que prestan misioneros panameños, nicaragüenses, colombianos, mexicanos, salvadoreños, entre otros; al tiempo que afirmó cómo esto «aporta una riqueza desde su propia cultura al trabajo que se hace en y por la Diócesis».

Durante en encuentro, se contó también con la participación del Padre Jesús Piedra, quien iluminó con la Exhortación Gaudete et Exsultate el llamado a la santidad en la vocación del consagrado, invitando a no instalarse en el propio carisma, sino salir de nuestros propios carismas para superar los temores y los miedos, sobre todo para los nuevos carismas que puedan surgir y saber promoverlos, como el de las vírgenes consagradas y los laicos consagrados.

El sacerdote y fraile Delegado para la Vida Consagrada, comentó también que durante el diálogo se analizó y planteó «la necesidad de que estos encuentros se hagan cada vez más frecuentes, por lo menos una vez al año». Para ello, se debe seguir promoviendo la necesidad del acercamiento, la fraternidad y por ende la comunión entre todos. En este aspecto, se busca también fortalecer  la comunión efectiva con el clero diocesano, incluso hablando de la posibilidad de una participación conjunta en la Semana Teológica.

Se habló también de una «mayor integración en el Plan Diocesano de Evangelización de parte de los consagrados, no sólo de los que trabajan en parroquia, sino también los que están sirviendo en diversos apostolados como colegios y obras sociales», acotó el Padre Andrés.

El encuentro terminó con la Eucaristía, donde se realizó un reconocimiento a las Hermanas Lauritas, quienes por 28 años sirvieron a los indígenas de nuestra Diócesis, y en agosto se marchan a servir a la Diócesis de Limón, específicamente en la zona de Talamanca.

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