Experiencia Juvenil en la Diócesis de San Isidro a la luz de la Palabra

Un día escuché que el silencio no hace ruido, y las grandes acciones se realizan sin llamar la atención; creo, que esta es sin duda, la mejor forma de sintetizar la gran obra, que en medio de la pandemia que vivimos, el Padre Johnny Alexander Leiva Gamboa desarrolla con un grupo de jóvenes valientes y convencidos, que sin miedo a la tecnología y sin poner peros, en el mayor de los silencios han continuado perseverando, orando y formándose con la misma Palabra de Dios.

Este martes 6 de abril, la experiencia cumplió un año de realizarse; si bien, la invitación se dirigió a muchos, es un pequeño grupo que ha perseverado, mostrando constancia y dedicación, y siendo conscientes de que es en la Palabra de Dios donde también se encuentra la fuerza para continuar. Ni la pandemia, ni el cansancio por los deberes, ni las excusas de nuestro tiempo, han puesto límite a estos encuentros virtuales, donde siguiendo el método de la Lectio Divina, han dejado que sea Dios mismo quien hable al corazón.

Para Anadalay Garro Fonseca, una joven de la comunidad de Dominical, perteneciente a la Parroquia San Óscar Arnulfo Romero de Uvita, esta experiencia “ha significado amor, aprender a crecer en la vida espiritual, aprender de los compañeros, a como también uno les enseña a ellos”, precisó. Por su parte, Lizzi Francini Porras Saavedra de la Parroquia Santa Marta en Ciudad Neily, catalogó estos momentos de compartir como “de mucha bendición y edificantes en mi vida, pues gracias a espacios como este mi fe ha aumentado mucho, y con ello he podido salir adelante en toda circunstancia difícil de mi vida”.

La virtualidad, ha traído consigo el que las barreras por las distancias geográficas se eliminen, es así como Bryan Estuardo Carrera Oliva, un mercadólogo guatemalteco de 26 años también se ha unido en esta experiencia, que también calificó de positiva, pues “hacer amigos fuera de mis fronteras, de mi país […] me da esperanza, saber que no soy el único que está luchando, sino que somos más de lo que podemos imaginar”, comentó en entrevista para Radio Sinaí 103.9 FM.

Para estos jóvenes, reflexionar la Palabra en medio de la pandemia es encontrar una luz de esperanza, pues “aunque muchas cosas se detuvieron, el mensaje divino permaneció firme y fuerte” nos comentó Julio César Badilla Masís de la Parroquia San José de Palmares en Pérez Zeledón. Esta Palabra se convirtió también en una constante llamada, según nos dijo la joven Garro Fonseca, quien agregó: “cuando más lo necesitamos, Él nos llama y nos dice: ven, aunque el mundo esté triste, yo sigo aquí esperándote y diciéndote sigue evangelizando”. Para Lizzi, la Palabra en medio de la pandemia del Covid-19 “ha ayudado a tener más fortaleza para mantenerse ahí cerca, no querer alejarse del Señor”, pues como dice Bryan Carrera “Dios, es totalmente un Dios de amor, y si bien existen dificultades, Él tiene el control de todo, y todo estará bien mientras sigamos confiando en Él”.

Y es que, mientras algunos jóvenes y otros no tan jóvenes, piensan que la pandemia podría ser la excusa para debilitar la fe, estos jóvenes están convencidos que la pandemia no ha detenido la vida; desde Guatemala, Bryan no niega que ha sido un reto quizá de amargo sabor, pues “la pandemia movió a salir de la zona de confort en todo ámbito […], el aumento del teletrabajo y el estudio desde las casas pudo llevar a los jóvenes en gran medida a sentirse atrapados en la rutina […] entonces, se requiere aprovechar todos los recursos electrónicos disponibles, y en definitiva la gracia de Dios, para que un grupo pueda perdurar”; y Lizzi, desde Ciudad Neily cree “que la Iglesia joven confía más en Dios, y está buscando la manera de extender una mano amiga para ayudar al prójimo”.

Así, estos valientes jóvenes dan esperanza en medio de nuestro mundo, “sigan adelante, nunca se rindan, no dejen de buscar a Dios, no dejen que los pequeños obstáculos hagan creer que Dios no existe, Dios te tiene un llamado y un propósito, solo debes seguir buscando junto a Él”, indicó Anadalay. “Perseverar en el Señor, que no nos cansemos, que nada nos invada e interrumpa, para poder llevar la Buena Noticia a otros jóvenes que lo necesitan, transmitiendo así la verdadera alegría de la juventud”, comentó Julio César.

“Nunca pierdan la fe y la esperanza en Dios, oran sin cesar que Dios siempre escucha, sirvan para vivir, amen y hagan lo que quieran, no se compliquen, vivan felices”, afirmó Lizzi. Mensajes que fueron secundados desde Centroamérica, pues “en medio de estas dificultades, es cuando más debemos estar dispuestos a servir al hermano, no podemos rendirnos, somos jóvenes y el impacto que podemos hacer al trabajar juntos es tan importante que puede cambiar el mundo y lo mejor es que lo podemos hacer simplemente con vivir con pasión como Jesús lo hizo”, precisó el joven mercadólogo.

Para el Padre Johnny Leiva Gamboa, Delegado Episcopal para la Pastoral Juvenil de la Diócesis de San Isidro en Costa Rica, “la riqueza de este espacio es que es una iniciativa de los jóvenes, es elaborado por los jóvenes y está dirigido a ellos mismos, son jóvenes evangelizando a otros jóvenes; yo como asesor, lo que he hecho es acompañar, orientar cuando sea necesario, pero sobre todo intentar estar disponible para ellos”.

Por eso, “no crean que la Iglesia son cuatro paredes, la Iglesia somos cada uno de nosotros, en nuestra vivencia personal de la fe se manifiesta el Señor, pero se manifiesta plenamente en la comunidad de creyentes que se reúnen a vivir la fe, este tiempo de pandemia nos ha hecho descubrir esa necesidad de estar juntos, de celebrar la fe juntos, por eso hemos recurrido a las nuevas tecnologías que nos acercan, aunque sea de manera virtual. Mantengan la fe, y cuando sea tiempo de reunirnos presencialmente, sepan valorar esos espacios sin olvidar que gran parte de la Evangelización está hoy en las redes sociales”, puntualizó.

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